martes, 18 de abril de 2017

No tengo una respuesta

No tengo una respuesta a mí.
Quizás porque nadie la ha necesitado nunca realmente.

Tampoco entiendo la distinción del tiempo y la realidad,
no sé cómo desmecanizar mis reacciones a estímulos pasados.

Poseo un lenguaje que nada me ayuda y un cerebro que se cree todo lo que el cuerpo le cuenta.
Todo esto nos aleja y tú ni siquiera estás aquí para verlo.

No tengo una respuesta a por qué funciono mal, a por qué siempre odio lo que amo, por qué me da asco lo que más delicioso me parece.
Por qué yo. Por qué mí.

Lo que sí tengo es fuego y veneno. Sólo se activan a través del amor. Por eso el apego a lo solo y oscuro. Hallo la calma.

No quiero odiarte, así que vete.
Tampoco quiero dejar de quererte quédate...
Pero a una distancia prudente.

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