lunes, 3 de septiembre de 2018

Ensueño

Se me había olvidado.
Llevo toda la vida soñando con otro lugar. Mirando al techo e imaginando que soy libre, que estoy lo más lejos posible de aquí. Quiero olvidar mi pasado, quiero empezar otra vez.
Pero siento que me han marcado con un hierro ardiendo, que ya no puedo volver a ser pura.

Nadie me entiende, algunos creen que sí.

Hoy vuelvo a soñar con otra oportunidad, el dolor se apodera de mí al volver a llegar a la misma conclusión: Mi mente ya es oscura. Siento como si el sufrimiento fuera sangre negra que mi corazón lleva años bombeando. Ya hay momentos que ni lo siento.
También he de reconocer que diferentes drogas han inhibido mi capacidad de sufrir como antes, mi corazón es un callo. Debajo de ese callo hay una niña gritando "por qué".



miércoles, 11 de julio de 2018

12

Durante mil años he fingido, mi personaje está triste,
pero no consigo dimitir.

Siempre que me canso vengo aquí y escribo la misma mierda con distintas palabras,
siempre dejo una bonita mancha de vómito y lágrimas,
de aire negro y vacío.

Sigo como al principio, sin libertad de movimiento, atada a esta silla y a este dolor de cabeza interminable, a estas ganas de odiarme mucho, de deshacerme de la ropa que me aprieta, del pelo que me molesta en la cara, de mi futuro que me atormenta y no me deja ser.

Pleno julio, a pleno día, a oscuras en mi habitación sin saber dónde meterme, sin saber hasta cuándo.
Que alguien me saque de aquí, que yo no puedo.

Mañana es mi cumpleaños, quizás estar sola tenga algo que ver, recuerdo cuando había amor, es tan lejano que parece una película.

Sólo me quedo yo, y siento que ahora mismo no es suficiente.

domingo, 8 de julio de 2018

Lo único que entiendo

No entiendo el mundo, cuanto más pienso, más siento que no pertenezco. Eso antes me provocaba un dolor incalculable, ahora sólo siento que es así y que no pasa nada, porque debe de haber un lugar para mí, no debo ser la única.

No entiendo la economía, no entiendo la "moral", no entiendo el mercado laboral, no entiendo la poesía, no entiendo las casas, ni el transporte público.

Entiendo la diversión, entiendo el amor, entiendo el arte.

¿Quién me entiende a mí?
¿Por qué tener dibujos en el cuerpo da mala imagen?, ¿por qué tu sexualidad da mala imagen?, ¿o tu color de piel?, ¿o tu género?.
¿Por qué capitalizamos el odio?
¿Por qué quiero ser delgada?

Voy de lado a lado de la balanza y desequilibro todo, no sé qué parte de mí escoger, y el centro es desolador. No sé si mantenerme como un bloque sólido al que el agua erosiona, o diluirme y no ser nada. Tampoco es que pueda escoger soy lo que soy, una pieza de puzzle rota. Lo único que puedo hacer es ser, ir de lado a lado de la balanza, que es lo que me fluye, y esperar a que llegue el final.

Divertirme, amar y consumir arte.

martes, 26 de junio de 2018

Me cago en mi vida

Quiero masturbarme sin pensar en ti, lo tengo claro, hay más opciones en mi mente. En este punto tengo claro que nunca vas a estar entre mis piernas, es un hecho y una decisión, por lo que tampoco quiero que vivas ni un día más en mi fantasía.

Estoy divirtiéndome con otras personas, invento, creo, imagino. Apareces. Siempre acabas apareciendo, nadie te ha invitado a la fiesta, pero a ti te da igual. Apareces y, como siempre, haces que me corra en un minuto. El orgasmo en tu presencia es una explosión de sentidos, colores, formas, música y sol.

No estaba triste,  pero donde acabó el climax empezó el llanto. Ello termina de vaciarme, de hacerme sentir limpia y relajada. Me permito sufrirte sin que nadie lo sepa, sin que tú lo sepas nunca. Ni siquiera lo sabía yo, ahora es mi secreto.

Sí, básicamente esto es un texto que dice que me he corrido pensando en alguien que no quería y que he terminado llorando.

lunes, 11 de junio de 2018

Migajas

Me das de comer como a un pajarito. Migajas.
Primero me las tiras al suelo y luego me las das de tu mano. Y yo pico.

Ya me ha pasado antes, he viajado por experiencias como tú, siempre acabaron pronto y mal.
Nunca llegaron a empezar.

No pienso caer en tu trampa, no me da la gana vivir de ilusiones falsas.
Sólo quieres que te baile el agua y yo sólo quiero sumergirme y bajarte los humos.
Sólo quiero estar lejos, pero de repente estoy cerca y vuelvo.
De repente me miras comer de tu mano y yo quiero hacerlo bien.
Quiero que me veas hacerlo bien, te quiero agradar, quiero que no pares de mirarme.
Pero paras.

Y yo me vuelvo a repetir lo anterior, y vuelvo a recordarme que NO.
Que yo me merezco algo mejor, que no sea el propio si pierdo un amor.
Quiero que te quede claro, que no soy como las demás,
pobres, que cayeron por el camino de hacerse escuchar, de que las vieras.
No voy a caer, aunque esté cayendo, jamás - lo voy - a - reconocer.

Que en el fondo me da igual si vienes o vas. Sólo elige un camino y síguelo hasta el final.

miércoles, 30 de mayo de 2018

A mi suerte

Me siento como una niña perdida en un centro comercial abarrotado de gente.

Sé que si paro de andar voy a morir, pero tengo las piernas tan cansadas que no las siento.
Voy caminando con rumbo, pero sin meta. Esperando a que me encuentren mis padres, y no sea un hombre malo el que me vea primero.

-Pobre niña, se le ha olvidado que es huérfana e invisible, que no se refleja en el espejo, que por ese camino no hay nadie.-

Oigo el eco de mis pasos, cada vez más torpes, caigo en las garras de mi antiguo yo, que desea sufrir.
Y empiezo a desear sentirme oscura y perdida, los siete pecados capitales me acechan y les abro la puerta. Sobretodo a dos.

Tengo un ángel al hombro que me hace temer, me dice que si caigo no me vuelvo a levantar, vuelven mis ganas de cuidarme. Pero por favor, necesito un puente hacia el otro lado, quiero poder entrar y salir de mi yo macabro, porque estoy enamorada de ella, porque me hace sentir viva, porque me hace escribir.

Ese puto ángel, sólo quiere que sea una hormiga, me estabiliza, pero me hace ser un mar infinito de rutina. Quiere que sea una más, que acalle mis ganas de enloquecer, de reírme en alto, de follar en la cima de una montaña. No entiende que no puedo aguantar en su mundo mucho tiempo, que siento que voy a acabar decepcionándome, quiero crear mi propio ritmo, quiero tener mi propia transición, quiero conservar mis dos partes.

A medida que ando, pierdo la esperanza de que nadie me encuentre, creo que no me van a salvar, creo que estoy sola aquí. Cuando abrazo a la gente que encuentro, la atravieso, ¿me estarán viendo?, les llamo y siguen como si nada, ¿acaso esta parte de mí es invisible?.
Por favor, que alguien me vea, necesito un abrazo en este dolor.

Sigo perdida, a mi suerte, sigo andando con este sobresfuerzo que me quita el aliento, necesito dormir 72 horas, despertarme con el desayuno en la cama y empezar a ser yo.

domingo, 8 de abril de 2018

El problema soy yo

La luz directa me marea,
acostumbrada a vivir en la cueva de Platón,
a interpretar ideas sin llegar a materializarlas,
veo las sombras bailar e imagino que bailo.

Aún no he movido ni un dedo,
muevo un dedo para contradecirme.

Busco el primer motor inmóvil
y me doy cuenta de que 
puede que el motor sea yo.

Todo gira a mi alrededor, 
yo soy una piedra que piensa.
Me han disparado 
y no he cambiado el gesto,
sigo tan rota como antes.
Tengo esa entereza.

Ojalá la realidad quiebre,
que se rompa como un papel,
porque así de fina es.
Me aburre este attrezzo,
me aburre esta obra,
me aburren los actores,
me aburre tener que actuar.

Tengo ruido,
se exterioriza a mi alrededor,
pero en el silencio es ensordecedor.
Tengo un ruido constante, 
no habla ningún idioma, 
pero se comunica conmigo.
Disminuye mi paciencia,
no me deja dormir, 
me toca los músculos 
hasta contracturarlos.

El problema soy yo, que no me aguanto.

El problema siempre soy yo.