jueves, 21 de diciembre de 2017

D y d

Otro día más en que mi existencia se hace insostenible. Otro maldito día más.
¿Cuántas veces voy a tener que escribir lo mismo?
Estoy agotando todas mis cartas, he llorado, he escuchado música, he dibujado, estoy escribiendo y sólo me queda existir y ser un cuerpo vacío.

Quisiera romper una vajilla, ser capaz de correr hasta desfallecer, salir a la calle y que me peguen una paliza, escupir en alguna tumba (preferiblemente la mía), o pincharme heroína.

Si desaparecer para todo el mundo también significara desaparecer para mí, lo haría. Pero es imposible llegar a ese punto sin pasar por la muerte. Puedo desaparecer de las vidas de todos como si no me supusiera ningún esfuerzo, pero de la mía no, no puedo descansar de esta existencia llena de dolor y duelo. Tengo ojeras hasta en las ideas.

No me apetece compartir, ni siquiera quiero que nadie me salve, no quiero contar, no quiero hablar, no quiero abrazar, no quiero que alguien me quiera y conozca tanto como para animarme. No quiero que nadie me entienda, no quiero querer que alguien me entienda.

Sólo descansar del fracaso. Descansar del progreso. Esta montaña rusa sólo es virtual, cuando abro los ojos estoy en el mismo sitio.

Me da igual lo que me pase.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Identidad

¿Cómo dejo mi identidad a un lado? No me refiero a no identificarme con nada, que sería ideal, pero irreal. Más bien a encontrar la clave para desprogramarme y crear mis conexiones de cero.

Puede que eso también sea utópico, a estas alturas es lo único que me da de comer. No quiero seguir siendo yo, soy una actriz y mi escenario es el mundo que me rodea, mi cárcel es cómo me muestro al mundo, porque me imposibilita el cambio, me imposibilita salir de mí y descansar un rato de todas mis cargas sociales.

Mi papel es de una persona a la que le importa poco lo que piensen de ella, no es cierto, no quiero que piensen que me importa lo que piensen, me saldría del guión de mi anarquía.

Quisiera olvidarme por un momento de lo que me parece bien o mal, quedarme en blanco.
Quisiera no tener ideales.

A pesar de estar dentro de mi personaje, me siento perdida.  ¿Quién soy? ¿Cómo soy en realidad?
Mi personaje es muy auténtico, es ella misma. ¿Me identifico con eso?

La música que canta mi avatar no es la misma que la que resuena en mi cabeza, no estoy sublimando mi verdadero dolor.
Tengo miedo y lo decoro con una apariencia firme, me siento cómoda protegida por ella, no quiero desprenderme de ella, por eso, respondiendo a mi primera pregunta, no dejo mi identidad a un lado. Porque tengo miedo, mi avatar no, pero yo sí.




martes, 21 de noviembre de 2017

Cruce de silencios

No puedo dormir sin crear algo primero. Sin dejar plasmado cuánto pienso en ti.
Para mal.

Tengo un cronómetro clavado en la sien, me repite lo sola que estoy. Yo le escupo y le digo que cada vez que lo intento me hundo, que no me siento de aquí, que las personas me llenan sólo hasta un punto. Incluso tú, que eres más humana que el resto y eso para nada te hace mejor.

Estoy exhausta de siempre querer más, cuando lo que de verdad quiero es necesitar menos, hasta que llegue un punto en que la nada me haga feliz. “Feliz”. Ya sabemos que no soy esa clase de persona, “feliz”, me refiero. Más bien soy adicta al silencio y la paz, algo que se me suele arrebatar continuamente por mucho que luche.

¿Existirá gente como yo? Si existe estará aislada buscando paz y nunca nos encontraremos, ¡con todo lo que nos necesitamos!
Por lo menos he dejado atrás algún que otro bucle últimamente, he quitado alguna piedra de mi mochila y ando un poco más ligera por un camino intransitado. Quiero cruzarme con alguien que haya elegido el mismo, caminar juntos hacia el lugar más silencioso del mundo y quedarnos ahí mirándonos a los ojos sin hacer ni un ruido. Con Chopin de fondo, nieve tras la ventana y la certeza de no volver.


viernes, 17 de noviembre de 2017

La musicalidad de un sentimiento

No me siento feliz con lo que somos, ni tú ni yo, ni el resto.
No he querido aceptar el tiempo, ni tampoco la carga que arrastro.


Tu ausencia se está volviendo soportable,
pero me da pena alejarme,
pocas cosas me hacen sentir.

Ahora sólo el vacío me mueve por dentro
y las ganas de encontrarme entre toda esa oscuridad.

Estoy haciendo un esfuerzo al límite de mis posibilidades
por tener un motivo por el que agarrarme a la vida.
Ahora mismo el único que tengo es la idea de encontrar uno.

Yo quería plasmar esto en una canción, 
siento la musicalidad de este sentimiento.

Pero la música está en mi cabeza, fuera está todo en silencio.

Puede que te echara de menos porque no conozco a nadie que se lo merezca más, 
pero eso ya no significa nada.

Y tampoco te lo merecías tanto, pero dado mi historial, no era difícil destacar.

Estoy en guerra con mi mente, haciendo las paces con el núcleo roto, 
reinventando mi idea de mí, aceptando mi pasado.

Volveré a caer. Seguro que te vuelvo a echar de menos cuando caiga.

Definitivamente esto debería ser una canción.

viernes, 3 de noviembre de 2017

gris y agua

Con esta luz que entra, me siento en otro mundo.
Me asomo y las casas no parecen las mismas, ¿estoy en un sueño?
No me malinterpretes, es muy agradable salir de un sitio estando en el mismo.

Es como viajar sin gastar un euro, de repente todo tiene encanto.
La lluvia y las nubes me hacen viajar.
Parece el fin del mundo.

Este momento se parece a mí.

El arcoíris me ha recordado que no todo lo primario es malo.

Hay gente que se queja del frío, o del calor. Los peores son los que se quejan de los que se quejan del frío o el calor. Pero si está claro que en la vida todo es cíclico por algo, que si nos cansamos de las cosas y las queremos dejar atrás es porque todo está basado en ese movimiento.
Los que se quejan de los que se quejan son tan rígidos que son frágiles. En fin.

Quiero más momentos que sean como un espejo, y para eso tiene que llegar el invierno.
Cuando el cielo se vuelve gris, me siento menos sola.

sábado, 30 de septiembre de 2017

por qué hay que poner titulo a todo

Lo reconozco, escribo porque me siento sola. Escribo porque me siento tan sola que siento que o escribo, o desaparezco.
Supongo que eso significa que no me tengo muy en cuenta.

Todo el mundo festeja fuera con sus amigos de toda la vida, yo no tengo de esos porque siento que aún no he nacido y ya he envejecido hasta morir. 
Tengo la basura llena de días, semanas y meses. 

La gente dice que tengo suerte de tener lo que tengo. ¿De qué sirve un ferrari sin poder montarlo?

Cuando deje de escribir todo será silencio. No quiero. Pero ya no sé qué más decir. Tengo frío en los pies, dolor de cabeza y aún no he podido vestirme una hora después de haberme duchado. Vestirme me parece como demasiado definitivo, como si quisiera quedarme y resignarme a esta situación de soledad. 
Creo que estoy intentando llamar mi atención, no puede ser la de nadie más, pero me doy pereza y paso.

Quizás me ponga unos calcetines, sólo para no tener frío.

¿Dónde está mi gato cuando le necesito?

Me he ido marchitando, encorvando y menguando por mis circunstancias y ahora no sé si puedo estar a la altura de las mismas. El precio es muy alto. El precio soy yo. Quizás el precio no sea tan alto.

Todo va a ser silencio, a partir de ahora ya no habrá palabras que llenen este vacío.

Espera, ha venido mi gato, ya estoy bien.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Fuego ahogado soy

Fuego ahogado soy,
hija del huracán y del desierto,
nieta del mar del norte y de los olivos.

Mi reloj no es de arena, si no de sal,
mi lápida no es de roca, si no de algas,
mi hogar está hecho de lágrimas.

Me conocí en el destierro
de la tierra prometida.
Me escuché por primera vez
en el eco de un grito.
Me paran los pies
las raíces.

Veo figuras tétricas y oscuras por el día,
viven de mi soledad para abajo,
se alimentan de tristeza y lujuria,
yo me alimento de ellas.

Veo mística magia fluorescente por la noche,
vive de la realidad para fuera,
se alimenta de los límites de la mente,
yo me alimento de ella.

Tengo mucho más de lo que necesito,
me falta lo imprescindible.
Tengo todos los colores
menos los primarios.

A veces Dante y el Bosco me hablan en sueños,
tengo pedazos de Pizarnik y Baudelaire en la garganta.

Hay crisálidas de polilla en mi oído interno,
susurran los secretos de la esencia
entre canciones.
En el oído externo sólo hay mala praxis.

Crecí entre árboles y asfalto,
fui mejor amiga de la contradicción,
luego mi alma envejeció
y nunca supe el día de mi muerte.
Tampoco el de mi renacimiento.

Ahora he transcendido.

Fuego ahogado soy,
hija de mi muerte.