viernes, 17 de noviembre de 2017

La musicalidad de un sentimiento

No me siento feliz con lo que somos, ni tú ni yo, ni el resto.
No he querido aceptar el tiempo, ni tampoco la carga que arrastro.


Tu ausencia se está volviendo soportable,
pero me da pena alejarme,
pocas cosas me hacen sentir.

Ahora sólo el vacío me mueve por dentro
y las ganas de encontrarme entre toda esa oscuridad.

Estoy haciendo un esfuerzo al límite de mis posibilidades
por tener un motivo por el que agarrarme a la vida.
Ahora mismo el único que tengo es la idea de encontrar uno.

Yo quería plasmar esto en una canción, 
siento la musicalidad de este sentimiento.

Pero la música está en mi cabeza, fuera está todo en silencio.

Puede que te echara de menos porque no conozco a nadie que se lo merezca más, 
pero eso ya no significa nada.

Y tampoco te lo merecías tanto, pero dado mi historial, no era difícil destacar.

Estoy en guerra con mi mente, haciendo las paces con el núcleo roto, 
reinventando mi idea de mí, aceptando mi pasado.

Volveré a caer. Seguro que te vuelvo a echar de menos cuando caiga.

Definitivamente esto debería ser una canción.

viernes, 3 de noviembre de 2017

gris y agua

Con esta luz que entra, me siento en otro mundo.
Me asomo y las casas no parecen las mismas, ¿estoy en un sueño?
No me malinterpretes, es muy agradable salir de un sitio estando en el mismo.

Es como viajar sin gastar un euro, de repente todo tiene encanto.
La lluvia y las nubes me hacen viajar.
Parece el fin del mundo.

Este momento se parece a mí.

El arcoíris me ha recordado que no todo lo primario es malo.

Hay gente que se queja del frío, o del calor. Los peores son los que se quejan de los que se quejan del frío o el calor. Pero si está claro que en la vida todo es cíclico por algo, que si nos cansamos de las cosas y las queremos dejar atrás es porque todo está basado en ese movimiento.
Los que se quejan de los que se quejan son tan rígidos que son frágiles. En fin.

Quiero más momentos que sean como un espejo, y para eso tiene que llegar el invierno.
Cuando el cielo se vuelve gris, me siento menos sola.

sábado, 30 de septiembre de 2017

por qué hay que poner titulo a todo

Lo reconozco, escribo porque me siento sola. Escribo porque me siento tan sola que siento que o escribo, o desaparezco.
Supongo que eso significa que no me tengo muy en cuenta.

Todo el mundo festeja fuera con sus amigos de toda la vida, yo no tengo de esos porque siento que aún no he nacido y ya he envejecido hasta morir. 
Tengo la basura llena de días, semanas y meses. 

La gente dice que tengo suerte de tener lo que tengo. ¿De qué sirve un ferrari sin poder montarlo?

Cuando deje de escribir todo será silencio. No quiero. Pero ya no sé qué más decir. Tengo frío en los pies, dolor de cabeza y aún no he podido vestirme una hora después de haberme duchado. Vestirme me parece como demasiado definitivo, como si quisiera quedarme y resignarme a esta situación de soledad. 
Creo que estoy intentando llamar mi atención, no puede ser la de nadie más, pero me doy pereza y paso.

Quizás me ponga unos calcetines, sólo para no tener frío.

¿Dónde está mi gato cuando le necesito?

Me he ido marchitando, encorvando y menguando por mis circunstancias y ahora no sé si puedo estar a la altura de las mismas. El precio es muy alto. El precio soy yo. Quizás el precio no sea tan alto.

Todo va a ser silencio, a partir de ahora ya no habrá palabras que llenen este vacío.

Espera, ha venido mi gato, ya estoy bien.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Fuego ahogado soy

Fuego ahogado soy,
hija del huracán y del desierto,
nieta del mar del norte y de los olivos.

Mi reloj no es de arena, si no de sal,
mi lápida no es de roca, si no de algas,
mi hogar está hecho de lágrimas.

Me conocí en el destierro
de la tierra prometida.
Me escuché por primera vez
en el eco de un grito.
Me paran los pies
las raíces.

Veo figuras tétricas y oscuras por el día,
viven de mi soledad para abajo,
se alimentan de tristeza y lujuria,
yo me alimento de ellas.

Veo mística magia fluorescente por la noche,
vive de la realidad para fuera,
se alimenta de los límites de la mente,
yo me alimento de ella.

Tengo mucho más de lo que necesito,
me falta lo imprescindible.
Tengo todos los colores
menos los primarios.

A veces Dante y el Bosco me hablan en sueños,
tengo pedazos de Pizarnik y Baudelaire en la garganta.

Hay crisálidas de polilla en mi oído interno,
susurran los secretos de la esencia
entre canciones.
En el oído externo sólo hay mala praxis.

Crecí entre árboles y asfalto,
fui mejor amiga de la contradicción,
luego mi alma envejeció
y nunca supe el día de mi muerte.
Tampoco el de mi renacimiento.

Ahora he transcendido.

Fuego ahogado soy,
hija de mi muerte.











domingo, 3 de septiembre de 2017

Podrida

No, Marta, no lo tienes controlado, no eres un ser lleno de sabiduría y temple, sólo has estado escondida por miedo, odiando todo lo que se parecía a ti y renegando de ello.

No eres un ejemplo a seguir para los vacíos existenciales que te rodean, eres la suma de todos ellos. Nadie sabe, nadie sabe. Nadie sabrá hasta que me vaya, y cuando me vaya, seguramente tampoco sepan.

Quiero ver mi sangre.

Debo asustarme de lo que soy capaz y retomar el camino que nunca empecé, debo empezar a ser nadie y dejar mi identidad fuera de la ecuación.
Quiero que se acabe el ruido, arrancarme los oídos y lanzarlos a los cerdos, desprenderme de todo lo que fui y en realidad no he sido, de todo.

Me he vuelto a traspasar la piel con el pasado, vuelvo a ser una niña que no entiende nada, pero ahora lo entiendo y sé que no tiene solución.

Si me tiro por esta ventana no me mato.

Ya perdí la chispa del amor, de la música, de la belleza. Lo consumí todo pronto y rápido, como un caramelo. Luego vienen las drogas, la psicosis y la búsqueda. Después no queda nada, sólo vacío y ruido, días pobres con alguna sonrisa, ser esclavo con vacaciones, conformidad y polvo, cenizas en la nieve.

Hay quien puede vivir así, hay quien dosifica el caramelo. Tarde. Nada me mueve de pudrirme.

Sueño con una mirada, con unas palabras, con una mano sobre el hombro, con volver a sentirme parte de algo. Porque aunque lo reciba, es como si no estuviera, como si no fuera para mí. Así que ya ni siquiera lo recibo.

Quien entienda esto no tendrá fuerzas para salvarme, yo tampoco.


domingo, 6 de agosto de 2017

Simple

Cuando no tengo a qué agarrarme, vengo aquí.
Aquí siento mi descanso y exploto sin desgarrarme del todo.

Yo ya no sigo siendo yo, ahora soy otra cosa, que es más yo que yo,
por lo que no tiene sentido seguir teniendo nombre,
ni seguir hablando.

Ya no hablo, sólo me comunico.

Conseguí romper conmigo y lo hice sin duelo,
llevaba demasiado tiempo planeando cómo hacerlo.
Ahora me siento en una nebulosa, contemplo.
Creo que he hablado con lo que quiera que sea Dios,
no me ha dicho nada más que lo que sabía
y que saber lo que sé es lo que me ha traído aquí:

Al camino perdido,
a la aldea abandonada,
a las cenizas azules.

No me parece triste, sólo austero,
he descubierto la solución al primer pecado.
La simplicidad.

He estudiado la vida, he visto lo más complicado de ella,
lo he teorizado todo
y he llegado a lo más simple,
cerca del primer motor inmóvil.
Lo más difícil y complicado,
la simplicidad.

Ahora me vuelvo a ir una vez más por dónde he venido,
volviendo primero a renegar de mi nombre
y de lo que visteis de mí
que era cierto
y ya no.

viernes, 21 de julio de 2017

.

Te veo a través el tiempo
y no te puedo aguantar la mirada.

Vivo en un bucle que empieza y acaba en ti,
dime tú que ves desde el otro lado.

Si intento escucharme sólo hay silencio,
hasta que trato de seguir y me grito,
cuando me paro a oír, no distingo qué me digo.

Quiero romper conmigo
y para eso tengo que romper contigo.