jueves, 14 de septiembre de 2017

Fuego ahogado soy

Fuego ahogado soy,
hija del huracán y del desierto,
nieta del mar del norte y de los olivos.

Mi reloj no es de arena, si no de sal,
mi lápida no es de roca, si no de algas,
mi hogar está hecho de lágrimas.

Me conocí en el destierro
de la tierra prometida.
Me escuché por primera vez
en el eco de un grito.
Me paran los pies
las raíces.

Veo figuras tétricas y oscuras por el día,
viven de mi soledad para abajo,
se alimentan de tristeza y lujuria,
yo me alimento de ellas.

Veo mística magia fluorescente por la noche,
vive de la realidad para fuera,
se alimenta de los límites de la mente,
yo me alimento de ella.

Tengo mucho más de lo que necesito,
me falta lo imprescindible.
Tengo todos los colores
menos los primarios.

A veces Dante y el Bosco me hablan en sueños,
tengo pedazos de Pizarnik y Baudelaire en la garganta.

Hay crisálidas de polilla en mi oído interno,
susurran los secretos de la esencia
entre canciones.
En el oído externo sólo hay mala praxis.

Crecí entre árboles y asfalto,
fui mejor amiga de la contradicción,
luego mi alma envejeció
y nunca supe el día de mi muerte.
Tampoco el de mi renacimiento.

Ahora he transcendido.

Fuego ahogado soy,
hija de mi muerte.











domingo, 3 de septiembre de 2017

Podrida

No, Marta, no lo tienes controlado, no eres un ser lleno de sabiduría y temple, sólo has estado escondida por miedo, odiando todo lo que se parecía a ti y renegando de ello.

No eres un ejemplo a seguir para los vacíos existenciales que te rodean, eres la suma de todos ellos. Nadie sabe, nadie sabe. Nadie sabrá hasta que me vaya, y cuando me vaya, seguramente tampoco sepan.

Quiero ver mi sangre.

Debo asustarme de lo que soy capaz y retomar el camino que nunca empecé, debo empezar a ser nadie y dejar mi identidad fuera de la ecuación.
Quiero que se acabe el ruido, arrancarme los oídos y lanzarlos a los cerdos, desprenderme de todo lo que fui y en realidad no he sido, de todo.

Me he vuelto a traspasar la piel con el pasado, vuelvo a ser una niña que no entiende nada, pero ahora lo entiendo y sé que no tiene solución.

Si me tiro por esta ventana no me mato.

Ya perdí la chispa del amor, de la música, de la belleza. Lo consumí todo pronto y rápido, como un caramelo. Luego vienen las drogas, la psicosis y la búsqueda. Después no queda nada, sólo vacío y ruido, días pobres con alguna sonrisa, ser esclavo con vacaciones, conformidad y polvo, cenizas en la nieve.

Hay quien puede vivir así, hay quien dosifica el caramelo. Tarde. Nada me mueve de pudrirme.

Sueño con una mirada, con unas palabras, con una mano sobre el hombro, con volver a sentirme parte de algo. Porque aunque lo reciba, es como si no estuviera, como si no fuera para mí. Así que ya ni siquiera lo recibo.

Quien entienda esto no tendrá fuerzas para salvarme, yo tampoco.


domingo, 6 de agosto de 2017

Simple

Cuando no tengo a qué agarrarme, vengo aquí.
Aquí siento mi descanso y exploto sin desgarrarme del todo.

Yo ya no sigo siendo yo, ahora soy otra cosa, que es más yo que yo,
por lo que no tiene sentido seguir teniendo nombre,
ni seguir hablando.

Ya no hablo, sólo me comunico.

Conseguí romper conmigo y lo hice sin duelo,
llevaba demasiado tiempo planeando cómo hacerlo.
Ahora me siento en una nebulosa, contemplo.
Creo que he hablado con lo que quiera que sea Dios,
no me ha dicho nada más que lo que sabía
y que saber lo que sé es lo que me ha traído aquí:

Al camino perdido,
a la aldea abandonada,
a las cenizas azules.

No me parece triste, sólo austero,
he descubierto la solución al primer pecado.
La simplicidad.

He estudiado la vida, he visto lo más complicado de ella,
lo he teorizado todo
y he llegado a lo más simple,
cerca del primer motor inmóvil.
Lo más difícil y complicado,
la simplicidad.

Ahora me vuelvo a ir una vez más por dónde he venido,
volviendo primero a renegar de mi nombre
y de lo que visteis de mí
que era cierto
y ya no.

viernes, 21 de julio de 2017

.

Te veo a través el tiempo
y no te puedo aguantar la mirada.

Vivo en un bucle que empieza y acaba en ti,
dime tú que ves desde el otro lado.

Si intento escucharme sólo hay silencio,
hasta que trato de seguir y me grito,
cuando me paro a oír, no distingo qué me digo.

Quiero romper conmigo
y para eso tengo que romper contigo.




lunes, 26 de junio de 2017

Semilla

Plantas la semilla y yo la riego, ojalá recogiésemos los frutos, pero no.

Me prometí no regar, desocuparme de lo externo a mí, pero no plantaste en mi exterior, sabías muy bien dónde lanzar el dardo.

Ahora soy yo la que espera, posiblemente no fuera ni una semilla, no debería esperar que nada crezca si no me ocupo yo de todo.

Miro por la ventana, olfateo mi entorno, siento mezclas químicas en mi cuerpo, pierdo el hambre y los nervios están preparados para estallar cuando sea.

Estoy ansiosa porque lo quiero todo y estoy triste porque en realidad no quiero nada.

jueves, 25 de mayo de 2017

No es suficiente

No es suficiente con descorcharme en un folio,
no es suficiente con una pastilla,
no es suficiente con sonreír al ver las cosas bellas.

Simplemente, no lo es.

No es suficiente con "tenerlo todo",
no es suficiente con que "haya gente que se preocupe".
Eso nunca es suficiente, si lo que tengo no me vale, no tengo nada.

No es suficiente con pedir ayuda,
no es suficiente con leer los síntomas,
no es suficiente con cerrar los ojos.

Cerrar los ojos no es descansar.
Cerrar los ojos no es dejar de ver.

Sólo me entiende un pájaro,
sólo me entiende un cuchillo,
sólo me entiende un libro,
sólo me entiende un cigarro.

No es suficiente con que el tiempo pase,
el tiempo pasa, pero yo no paso de largo.
No es suficiente con crecer,
mi ente crece, y así puede albergar más vacío.

Tampoco es suficiente con cambiarse a una misma,
el mundo después de eso sigue existiendo.

Lo único válido es aprender a escuchar,
aprender a digerir cualquier basura,
tragarte el vómito del resto.

Lo único válido es cuidar el corazón tierno,
pero sin algodones,
entre rocas,
con callos.

Lo único válido es agachar la cabeza por pena,
pero levantarla por honor.

El honor de cerrar los ojos y ver la guerra,
de no poder dejar de estar despierta,
de haber nacido para sufrir por lo obvio.

No es suficiente con vivir
sin sobrevivir.

Por mucho que digan.

martes, 23 de mayo de 2017

Pedazos de existencia

Descargo mi odio en pequeñas dosis de amor confuso.
Cada día más sola, no estoy ni yo y cuando estoy me hiere.

El arte se me ha ido de las manos, ahora sólo es humano.
Todo tiene defectos que no consigo tolerar, soy intolerante y mi corazón se siente como mi estómago vacío. Casi ni distingo mis órganos, todos funcionan a su manera caótica y diferente.

No consigo fingir, no puedo estar callada ante tanta irrealidad. ¿La mía o la vuestra?
Según los proverbios, la mía.
Según la intuición, la vuestra.

No veo ningún movimiento que se mueva.

No encuentro ningún momento que me pause.

Sí, estoy quieta, pero no pausada. Sé que no soy cobarde.

¿Tiene sentido algo de lo que escriba? Antes pensaba que sí, que las cosas bonitas acabarían eclipsando el resto.

Pero Gandhi salvó a un país, siendo un racista y un machista.
John Lennon compuso Imagine, siendo un maltratador.
Neruda escribió bellos poemas, pero en uno de ellos relata cómo viola a una india.

¿Qué se supone que he de pensar?

Lo único que me da todo esto es fuerza, y a la vez rabia de tenerla.
Sólo me hace creer más en la magia, y me molesta, porque creía que con lo sensorial la vida tendría que bastar.
Me hace ser más yo, aunque deberíamos serlo desde que nacemos.

¿Por qué voy encontrando pedacitos de mí por el camino?
Porque nos han roto desde antes de existir, nos han esparcido para que ocupemos nuestro tiempo encontrándonos y nos distraigamos de otras cosas, las verdaderamente importantes.

Pero me da igual, no voy a parar. Me voy a encontrar y luego voy a ir a por vosotros. Y el día de mi muerte será el más feliz de mi vida, porque estaré en la cumbre del potencial que estoy buscando.
Siempre más que ayer.
Siempre más que ayer.